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sábado, 14 de febrero de 2026

Me gustas

Me gusta sentirme feliz por tenerte cerca y ser parte de tus días…
me gusta sentir el aroma de tu piel,
la miel de tus labios,
la suavidad de tus cabellos,
tu mirada que desnuda,
tu sonrisa que enternece,
tus manos que acarician,
tus abrazos que protegen,
me gusta cuando el viento sopla sobre tu cara…

Me gusta la forma como me quieres,
me gusta quedar atada a tu recuerdo,
quedar grabada en tu voz,
me gusta que me abraces
y me digas: te amo.


Ilda Elena C.M
-Hilena-
Ene /16/06

Meditabundo

En una larga noche de luna esplendorosa,
cuando las estrellas derraman su belleza y su candor,
aparece en mi pecho un suave aliciente para el amor;
pues fue en aquella noche serena
cuando pude reflexionar sobre lo que es
y lo que significa nuestra existencia.

He comprendido, en el silencio de la luz nocturna,
que provenimos de un deseo,
y que ese deseo nace primero
en la mente y en el corazón de quienes nos sueñan.

Venimos de una emoción, de una caricia tibia,
de cuidados nuevos y constantes
que, como manos invisibles,
fueron dando forma a nuestro ser.

Así, poco a poco,
aprendemos a habitar el sentido de la vida.

Y entonces aparece el amor…
misterioso, inmenso, indescifrable,
como un fuego que no se explica,
sino que se siente.

Todos sabemos, en lo más profundo,
que es un sentimiento hermoso,
que debe atravesar el fuego del tiempo
para poder ser comprendido;
y que, si no existiera,
la tierra estaría vacía de razón,
y el alma, huérfana de sentido.

Ilda Elena CM

-Hilena-

Nov 24-1996



viernes, 13 de febrero de 2026

A mi Medellín del alma.










Tan coqueta y entregada,
a todo aquel que te admira
y con orgullo te atraviesan
el metro y tu río que respira.

Río que sereno cruza
de extremo a extremo tu suelo,
limpio, fresco y caudaloso,
como un canto claro en vuelo.

Cada año te engalanas
con luceros, brillo y turistas,
que descubren tu belleza
y guardan tu luz en sus vistas.

Nada como el aire puro
que nace en tus montañas,
la nobleza de tu tierra
y el empuje que te acompaña.

Qué decir de tus colores,
rojo y verde en el partido,
clásico antioqueño que se vive
con alegría entre amigos.

Cada parque alberga un niño
que crece consentido,
por tus nubes, aire y pájaros,
flores y tu gran colorido.

Cómo te amo y te extraño,
mi Medellín del alma,
pronto estaré en tus valles
abrazando a los míos con calma.

Ilda Elena Cañas Mesa

-Hilena-

Octubre 27-07



viernes, 6 de junio de 2025

Mi anhelo





Anhelo explorar tu cuerpo.
Sin tiempo,
Sin límites,
Porque mi huella en tu piel dejare,
Porque siempre te amare.

Anhelo fundirme en ti,
Como el mar se funde con el cielo
En el horizonte de un bello atardecer.

Mi tiempo es tuyo,
Todo lo que tengo es tuyo,
Cuando te beso lo entrego todo
Y te hago sentir que estas dentro de mi corazón;
Mi corazón es puro y sincero cuando te lo entrego.

Ábreme el corazón,
Mira mi alma,
Acuéstate en mi pecho
Y veras que mi amor es verdadero.

ILDA CAÑAS
"HILENA"
JULIO-09-1996

jueves, 13 de marzo de 2025

Canto al Sinaí

Barrio el Sinaí, sector Fundadores Ph:Hilena.

En esta planicie podremos construir nuestras chozas y así lo hicimos, aprovechamos los recursos que la naturaleza nos dio, y con ganas y juncos nuestro barrio se creó. 

Y un día el río rugió, rugió y con fuerza todo a su paso se llevó. (Hablado)

Se la llevó, se la llevó la choza de doña Toña se la llevó,las gallinas y los cultivos se los llevó.

Y ahora que vamos hacer, la corriente se lo llevó, solo maderos y troncos fue lo que quedó y con esto nuevas casas se levantó .

Y rugió, rugió y nuevamente el río se creció.

Se la llevó , se la llevó , la casa e tabla de don Antonio se la llevó, ni los maderos, ni los troncos lo resistió, solo tristeza y desconsuelo solo quedo.

Vecinos, vecinos, si trabajamos juntos haremos algo mejor.
El río nos deja piedra y arena y con ellos construiremos más fuerte nuestra población. (Hablado)

Y rugió, rugió y el caudal grande y furioso apareció.

No lo logró, no lo logró, nuestra casa e piedra al suelo se aferro. 

Lo que unidos y con empeño se construyó, la fuerza del río no lo tumbó.

Orilla del río Medellín, Barrio Sinaí Ph:Hilena




Un viernes en la vida de Lore

Playa en San Onofre, Ricón del mar

A Lore siempre le corresponde abrir su lugar de trabajo los viernes, ya que a esa hora llegan los niños y las niñas a un taller de pedagogía vivencial. Sin embargo, este viernes sería un día fuera de lo normal.

El lunes pasado había regresado de sus vacaciones en México. El viaje de vuelta fue largo y agotador. Desempacó, pero no guardó el equipaje; su cuarto quedó algo desordenado, aunque a ella solo le importaba dormir, y así lo hizo. Durmió el resto del día y toda la noche.

Los días siguientes los pasó completamente en la corporación donde trabaja, poniéndose al día con las tareas acumuladas durante su ausencia.

El jueves en la noche, en la intimidad de su cuarto, se dispuso a descansar. Programó la alarma de su celular para las 8:00 a. m., con la intención de organizar su habitación y arreglarse con calma. Se acostó, pero como le suele suceder, dio muchas vueltas en la cama antes de quedar profundamente dormida.

Al amanecer, mientras estaba entre el sueño y las ganas de despertar, sintió su casa llena de vida. Su padre arreglaba la moto en la acera mientras le llamaba la atención a su nieta y pedía a su esposa que estuviera más pendiente de la niña, pues se estaba untando de aceite. Entre las conversaciones familiares y el sueño, su cerebro asimiló que ya era tarde, pero como la alarma aún no sonaba, se dejó llevar nuevamente por el sueño.

A Lore le encanta el agua, pero cuando sueña con ella, sus sueños suelen ser inquietantes. Casi siempre están relacionados con desastres naturales: aguaceros que desbordan quebradas, ríos y mares que se salen de su cauce. Esta vez no fue la excepción.

Soñó que estaba con dos amigas que en realidad no lo eran, pues sus rostros le resultaban completamente desconocidos. Una era morena, de su edad; la otra, más blanca, parecía una adolescente. Caminaban juntas hasta un morro en un lugar desconocido. Desde allí, veían el mar, que lanzó una ola que les cubrió los pies. Luego, las olas comenzaron a crecer cada vez más. Corrieron cuesta abajo, intentando escapar de la corriente. El caos era total: autos y buses volcados, calles inundadas. Buscando un refugio seguro, treparon por los andenes de las casas. En uno de los buses estaba la madre de la chica morena, quien corrió hacia ella y subió al vehículo justo antes de que este volcara. Lore gritaba desesperada, intentando salvarlas mientras luchaba también por su propia vida. Logró refugiarse en una casa y, de pronto, el mar retrocedió. Muchas personas le preguntaban qué había sucedido, pero ella solo podía pensar en la angustia de haber perdido a su amiga y a su madre.

En ese momento, escuchó la voz de su mamá y despertó, sintiendo un calor insoportable. Miró el celular, convencida de que aún no eran las 8:00 a. m., pero descubrió que se había descargado durante la noche. Buscó el reloj en su mesita de noche y, ¡oh, sorpresa!, eran las doce del mediodía.

Entre el susto por haberse quedado dormida y la preocupación por no haber abierto su lugar de trabajo a tiempo, recordó que el tallerista le había avisado que no habría encuentro ese día. Como no tenía nada más que hacer en la corporación, decidió relajarse y permanecer en su cuarto.

Su hermana entró a la habitación y, en un tono poco usual, comenzó a hablarle sobre sus problemas: que se sentía aburrida, que no se sentía plena. Lore se sorprendió, pues su hermana rara vez hablaba de sus cosas. En esa conversación, descubrió que ambas pasaban por situaciones similares y que entre ellas faltaba más diálogo y comunicación.

Recordó el pasado y miró fotos de épocas anteriores. Sabía que en esos momentos había sido feliz, pero ahora la envolvía una sensación de vacío inexplicable. Pensó que, si ambas se sentían de la misma manera, quizá era algo relacionado con la casa, con el entorno familiar. Recordó que su madre había sido diagnosticada recientemente con hipertensión y que había estado decaída. Además, la familia había pasado por momentos difíciles que, de una u otra manera, las habían afectado a ella y a su hermana, aunque no fueran del todo conscientes de ello.

Pero, como la vida sigue, Lore se levantó, se bañó, almorzó el espagueti que había preparado su madre y se dirigió a la corporación. Pasó la tarde conversando con sus compañeros sobre el viaje, las actividades y la rutina.

El día transcurrió entre reflexiones sobre los temores y las cargas que llevamos dentro, sobre cómo los amigos nos ayudan a sanar por instantes nuestras angustias. Y así terminó su viernes, entre charlas, abrazos, sonrisas, una buena salsa y la compañía de amigos.

Hilena


martes, 11 de marzo de 2025

Santa Cruz, en la memoria de la abuela

Archivo familiar, Banqueo del terreno donde ahora es
La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción




Eran años donde los habitantes del barrio se reunían en torno a la parroquia, años de unión y fraternidad.

Aun eran jóvenes cuando llegaron. Venían del barrio la América. Mi bisabuelo les había regalado un pedazo de tierra a mis abuelos para que levantaran su casa. En esa época el abuelo trabajaba en la industria textil y la abuela se dedicaba a las labores del hogar. Para esta época solo tenían tres hijos: León, Alma y Gustavo. El cuarto hijo, Jorge, nació ya viviendo en Santa Cruz.

Eran los inicios de los 50s. El barrio parecía un pueblo. Tenían muchas mangas y las calles eran de tierra amarilla. Existían pocas casas, y las que había, eran hechas de bareque y tejas de barro. Todo era muy verde, con muchos árboles, vacas, gallinas, piscos y cerdos; la gente cultivaba sus propios alimentos, todos eran muy unidos y se apoyaban mutuamente.

Una mañana vieron llegar una gran máquina que empezó a sacar tierra en los predios ubicados al frente de la casa de la abuela, dichos predios pertenecían a la arquidiócesis de Medellín y allí se iniciaría la construcción de la parroquia Nuestra señora de la Asunción. Esa máquina enorme y ruidosa era de gran asombro y fascinación, todos querían verla de cerca y algunos se ponían su mejor traje y postura para tomarse una foto en ella, pues pensaban que nunca volverían a ver algo igual.

Entre todos construyeron la parroquia, los hombres ayudaban en la albañilería, mientras que las mujeres hacían de comer a los trabajadores y vendían empanadas para obtener recursos y así poner bella la parroquia. Las familias encontraban como sitio de encuentro la iglesia, se realizaban bodas, primeras comuniones, funerales, fiestas patronales y navideñas, pero de las celebraciones más esperadas era la Semana Santa que era en vivo, los adultos preparaban toda la puesta en escena, Don Bernardo el dueño de la droguería era quien hacía de Jesús y lo colgaban de la cruz, los jóvenes bajaban al rio a coger varas de caña brava y las colocaban en los andenes para adornar el paso de la procesión. Era todo un acto de reverencia y amor.

Con el pasar de los años el barrio comenzaba a transformarse, cada vez llegaban más personas a poblar el territorio, había varias casas con andenes, ya no había tantos sembrados ni animales, las calles empezaban a cambiar su aspecto pantanoso por el gris del asfalto, empezaron a llegar buses que bajaban desde la terminal la primera del pueblo y los que subían de la terminal de la Rosa, del Popular bajaban los colectivos a toda velocidad, eran unas camionetas adecuadas para el transporte público; Habían más personas, pero la unidad entre los vecinos no era igual, el tiempo los cambió, las formas de habitar los cambio.

Hilena 
12 de Octubre del 2018





miércoles, 12 de febrero de 2025

Luna

Foto tomada con una Canon T5i. Teleobjetivo 200 m.m

Regálame un recuerdo,
cortame una flor,
dame un pensamiento,
entrégame tu amor.

No te pido mil tesoros,
ni regalos por montón,
dame grandes abrazos,
que nazcan del corazón.

Lléname de dulzura,
para deleitar el alma pura,
bájame la luna,
para que baile con mi locura.

Hilena

Agosto/11/06

martes, 11 de febrero de 2025

Duele

Diente de Leòn. Jardìn (Ant) Fotografìa Hilena

Hoy solo quiero escribir lo mucho que duele perder un amor,
no se si lo amare por siempre o llegara el día que ya no lo sienta en mi corazón.
No esperes a que salga corriendo tras de ti, tampoco que este rendida a tus pies.
Lo único que deseo es que seas muy feliz.

Duele saber que no regresaras y aunque intente salvar nuestro matrimonio, 
hay sucesos que pesan mas que la traición.
Tengo claro que nunca regresare, pero también se que este sufrimiento no sera para siempre 
y que la vida me lo ha de recompensar.

Si tan solo hubieses valorado mi amor y entrega, jamas te habrías marchado detrás de otros labios.
Como duele haberte perdido.
Ya no estaré cerca de tì, ya no estaré para cuidarte y apoyarte.

Para mi eras un ser maravilloso y te merecías lo mejor, que triste entender que para tì no alcance la mejor,
Se que trate de hacerte feliz y se que lo logre, pero no fue suficiente para aceptar que esta loca consentida ya no tenia el mismo cuerpo y los mismos años de hace 12 años atrás.
Y si,  ya no soy la muchachita a la que tus ordenes imponías  y que todo normalizaba, tus mentiras y las circunstancias de la vida me enseñaron a ser fuerte y no cometer los mismos errores.

¡Gracias!
Por los días bonitos que en un tiempo vivimos,
 por el privilegio de conocerte,
por los besos y caricias.
Por los hijos que son el motor para seguir adelante, ellos me dan la fuerza de vivir y luchar por mis sueños.

Sabes, pensaba que sin tì mi vida estaba vacía,
Aunque muchas noches te llore, esas lagrimas me hicieron muy fuerte.
Sufrì de pensar que te pondrás viejo y yo no estaré  para aliviar tu dolor y ser tu compañía,
tu bordón, tu ruana para el frío.

Y aunque te extrañe, deje que este amor se extinguiera 
porque el que fue mi amor, se dejo morir y poco a poco se convirtió
en un corazón que se quedo en el olvido. 

Hilena
03 - 12- 2008






viernes, 7 de febrero de 2025

Reportaje que me hizo Lorena Tamayo del periódico Mi Comuna2

Fotografías: Cortesía Corporación Cultural Nuestra Gente

Una familia de artistas en un barrio como escenario

Ilda Elena Cañas Mesa es la madre de Camilo, Sergio, Emanuel y Esteban. Ella es teatrera y artista plástica en formación. Ellos, dibujantes, fotógrafos, músicos y también teatreros. Una familia de artistas en Santa Cruz, una familia que vive el barrio desde la alegría transformadora de las artes, una familia irreverente y comunitaria, la familia Cañas.

Hilena, como le dicen sus amistades, nació en Medellín y creció en el barrio Santa Cruz. Entre sus recuerdos están los juegos en la loma y la subida a “la 40” (carrera 48), una calle llena de historias. Cuenta que desde que estaba en primero de primaria se sentía toda una artista cuando una de sus tareas era aprenderse poemas y lo que más disfrutaba era ponerse los vestidos que le hacía su abuela y declamar en público. También dramatizaba canciones y participaba en todos los actos cívicos. Quiso entrar a clases de danza y teatro pero su familia no estaba de acuerdo. “Para ellos eso no era bueno, las mujeres no podían hacer ese tipo de cosas”, menciona mientras su voz disminuye un poco.

Siendo aún muy joven quedó embarazada de su primer hijo, y aunque empezó a estudiar dibujo industrial, al casarse y empezar una vida de familia, el arte fue quedando a un lado, sin embargo su esencia artística sobresalía al inventarse artesanías para decorar su casa, para vender y encontrar en diferentes elementos inspiración para algo.

“Cuando fui madre no pensé que iban a ser artistas, no. Pero cuando mi hijo mayor tenía tres añitos sí empezamos a meterlo a clases en Comfama y se destacaba mucho en dibujo. Ya luego cuando él estaba en tercero me fui a vivir a La Milagrosa y en el colegio donde estaba los llevaban dos veces a la semana a clases a la Escuela Popular de Artistas y era muy talentoso, entonces yo empecé como a fomentarle eso, lo tuve en clases de pintura en la Débora Arango, también lo tuve en teatro y a medida que fueron naciendo y creciendo los otros, los fui metiendo a cosas de arte”, recuerda Ilda mientras empieza a buscar fotografías de sus hijos pequeños.

Pese a que la maternidad pareciera haber alejado el arte, fueron sus mismos hijos quienes la hicieron volver a él. Después de vivir en Envigado y Cartagena, regresaron a Santa Cruz y allí sus hijos menores conocieron la Corporación Cultural Nuestra Gente, en una comparsa quisieron hacer música y empezaron un proceso formativo. Al llevar a sus hijos, la invitaron a ser parte de uno de los grupos de teatro y aceptó

“Hacer teatro con mis hijos, es algo muy genial, uno se siente muy orgulloso, uno se siente como poderoso al ver que está a la par con sus hijos y que están llegando a la gente a través del arte juntos. Y no solamente eso, muchas veces al escribir mi hijo mayor me corrige los textos o mejora mis dibujos”

Sergio, uno de los mayores, se ha inclinado por el arte audiovisual y recuerda que su acercamiento al arte fue en preescolar, donde debía hacer una representación de un gusanito y le dijo a su mamá que tenía que ir disfrazado, hicieron el vestuario con costales y la profesora quedó impresionada porque no pensó que iban a esmerarse tanto. Luego empezó a contar chistes en los actos cívicos y ya cuando estaba en sexto entró a clases de teatro con sus hermanitos en Nuestra Gente.

Emanuel se ha decidido por la música, hace parte de la chirimía El Sonar de los Tambores y se está especializando en percusión. “El arte ha cambiado demasiado mi vida ya que me ha abierto demasiadas puertas y me ha hecho conocer demasiadas personas espectaculares y talentosas. Lo bueno de tener una familia artística es que se pueden hacer proyectos en conjunto ya que la creatividad no tiene límites”.

La forma de habitar el barrio también se hace diferente. Para Sergio, por ejemplo, ser artista implica ver la cotidianidad desde diferentes puntos de vista. “A veces uno va pasando y ve un muro y piensa: este muro se puede intervenir, o a mí que me gusta más lo audiovisual, veo una situación entre vecinos y pienso: esto podría ser la escena de una película. El barrio se vuelve un gran escenario lleno de posibilidades que hay que explotar de alguna manera”.

Hilda, con su voz potente, crespos libres y sonrisa pícara reitera que al ser artistas, el barrio se vive desde la literatura, desde la juntanza para crear, para salir en una comparsa y llenar las calles de colores, de la magia de un personaje y la alegría de la música.

Por Lorena Tamayo Castro
Fotografías:
 Cortesía Corporación Cultural Nuestra Gente

Lléname


Mis pechos floreciendo

Cielo,
Tan solo ámame y dame tu amor sincero,
déjame ser tu eterna compañía,
no quiero corazones rotos
ni ausencias en la cama.
Sabes, la vida esta llena de personas hermosas,
y entre ellas estas tú.


Lléname de
besos,
abrazos,
caricias y
ternura.
lléname de tu amor
con la frescura
con la que nace una flor.

Hilena
Abril 28 del 2008







Me gustas

Me gusta sentirme feliz por tenerte cerca y ser parte de tus días… me gusta sentir el aroma de tu piel, la miel de tus labios, la suavida...