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jueves, 18 de mayo de 2023

Mi triste despedida.

Juan David Rojas

Juan David, Camilo y yo,
tres días antes de que nuestro amado se fuera para siempre.


Entre la espesa niebla, te he hallado,
buscando entre recuerdos que creía olvidados,
Persiguiendo sendas, que nunca se transitaron.
En lo profundo de mi alma, aun te sigo esperando.
Quisiera verte en mi soledad y escucharte en el silencio.
quisiera decirte que te sigo amando.
Estoy pensando en ti
Te extraño
Han pasado mucho tiempo sin verte,
tengo el antojo de verte, abrazarte, besarte y acariciarte.
Hacer de nuestros cuerpos una fantástica armonía.
Pero es imposible, no comprendo porque te fuiste vida mía.
Dejo estos versos dispersos sobre la tumba fría.
Espérame en la eternidad, nos veremos de nuevo algún día.

-Hilena-
8 de abril de 1996 


lunes, 27 de marzo de 2023

Mi gato

Fotografía: Hilena." El bebé Amadeus." 
Esa noche lo vi
Su silueta se dibujaba
Sobre la luna plateada
Y me encontré con su mirada
misteriosa y serena.
Y lo amé desde el primer día
que lo tome en mis brazos,
desde el instante
que ronroneó en mi oído.
(Hilena)

Habitación 430


Foto: Hilena. León durmiendo plácidamente.


El sol comienza a esconderse en las montañas, pero aún ilumina las calles de Urrao, “El paraíso escondido” del Suroeste Antioqueño. Son las cinco de la tarde, en el parque principal la gente aguarda para recibir a los viajeros que llegan de Medellín. Entre ellos se encuentra un hombre que nunca había estado en el pueblo pero que tenía la seguridad de que allí lograría realizar sus sueños: León Cañas de oficio funerario, labor que realizó por muchos años en el barrio Santa Cruz, con 46 años, acuerpado, bien vestido, simpático y conversador, casado con Marleny, una hermosa mujer, noble, sincera y con una sonrisa encantadora. Con ella tiene dos hijos: Alexander y Elena.
Transcurrieron veinte años desde que Urrao lo adoptó, pueblo que lo despidió en una ambulancia con pañuelos blancos deseando su pronta recuperación.
Es la mañana de aquel 24 de septiembre cuando es ingresado a la sala de urgencias del Hospital General de Medellín con una falla cardiaca, es asistido por Jorge Iván, médico internista, amigo y compañero en campañas políticas. Su estado de salud es bastante delicado, pasa tres días en la sala de emergencias, donde comparte la habitación con diversas personas, entre ellos, Don Jairo, paciente con cáncer de pulmón. La enfermedad ya ha hecho metástasis, se encuentra en un estado de sueño profundo; diagnóstico médico: final de la vida. Hay también una señora que nadie la visita, no habla con nadie, sólo recita versos de la biblia o grita: “Arrepentíos hijos de satanás, Cristo los ama”.
Jorge Iván decide que León debe ser internado en el hospital. Le es asignada la habitación 430 Torre Norte. Desde su cama se puede ver la parroquia del Perpetuo Socorro, la estación exposiciones, la ciudad y hermosos atardeceres.  En las mañanas se siente un agradable olor a parva recién horneada, pues en la esquina queda la panadería El Paraíso.
Durante los 42 días que estuvo hospitalizado vivió situaciones de risas y lágrimas; tuvo que convivir con personas muy particulares: Mauricio, su primer compañero de cuarto, se encerraba en el baño a hacer el amor con su novia, a la que luego golpeaba y humillaba. Esto lo enfurecía, pero él se sentía impotente, ya su cuerpo estaba debilitado y era difícil su movilidad. 
Héctor tenía dos vidas, en la mañana lo visitaba su esposa y sus hijos, y en las noches su amante, hasta que un día se le cruzaron las dos y ese fue el fin de su matrimonio. 
También estuvo Nelson, un habitante de calle que estaba inválido. Este hombre hablaba con mucha sabiduría, que uno podía deducir que era estudiado, él decía que era más la fuerza de las drogas que lo retenían en las calles que las ganas de volver a ver sus seres queridos. Estaba andrajoso y olía feo porque su cuerpo estaba lleno de escaras. Una mañana se arrancó el catéter, renunció al tratamiento y salió del hospital. Algunas veces se lo veía en su silla de ruedas, drogado deambulando por los alrededores. En aquella habitación estaba un señor al que le dieron puñaladas, un enfermo del corazón, un obrero, un ladrón que se hallaba custodiado.
Las enfermeras le cogieron un gran aprecio, él les recitaba poemas, regalaba frutas, les decía piropos y ellas le correspondían con mimos. Todas pasaban a despedirse al terminar el turno; para ellas él era un ser maravilloso, que a pesar de estar tan enfermo, nunca dejó su sombrero y el buen sentido del humor.
La habitación 430 fue testigo de cómo se iba deteriorando poco a poco, como cada día perdía movilidad, como iba apagándose. Empezaba la cuenta regresiva, pronto estaría en casa. El día de todos los santos León se despedía de la habitación 430 para no regresar.
El León, el antígono, el funerario, mi amado padre, el abuelo, el amigo partió hacia la eternidad el 14 de marzo del 2014 víctima del cáncer , dejando a su familia y amigos gratos recuerdos, risas y el legado de ayudar siempre a los demás.
-Hilena-
Dic/2014.
Dedicado a mi amado padre.
Articulo escrito para el periódico, #MiComuna2 Edición N° 59

Entre mi cielo azul y su azul. ©


Fotografía: Hilena. Nubes del cielo de Santa Elena.

Entre la inmensidad de tantas ausencias, de sueños inconclusos, de recuerdos y palabras que nunca se dijeron, entre la tristeza de tantos que partieron si un adiós, sin un abrazo y un beso.

Aún queda la esperanza guardada de aquellas madres que esperan algún día volver a verlos en lo más alto de este cielo. 
Esas mujeres luchadoras nunca se rindieron, alzan su mirada con el corazón lleno de dolor y deseo, buscando en ese azul inmenso, entre nubes de algodón y lágrimas que caen del cielo.

Dedicado a todas las madres 
cuyos hijos  están desaparecidos
o murieron bajo el conflicto armado.”

-Hilena-
Nov del 2015.

En noviembre de 2015 la artista Gloria Posada realizó con el Museo Casa de la Memoria la creación colaborativa de la obra “Carta del cielo de Antioquia”,
con fotografías tomadas del cielo de diferentes lugares del departamento, 

Este texto y la fotografía hicieron parte de la exposición "Carta al cielo de Antioquía"  como homenaje a las madres victimas de desaparición forzada y muertes violentas.


Mi anhelo

Anhelo explorar tu cuerpo. Sin tiempo, Sin límites, Porque mi huella en tu piel dejare, Porque siempre te amare. Anhelo fundirme en ti, Como...