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| Foto tomada con una Canon T5i. Teleobjetivo 200 m.m |

Luna Bailia nace desde el fondo de mi corazón. Plasmo en letras el amor, desamor,sueños, vivencias, memorias y recuerdos que han marcado mi vida y la de aquellos que han caminado a mi lado.
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| Foto tomada con una Canon T5i. Teleobjetivo 200 m.m |
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| Diente de Leòn. Jardìn (Ant) Fotografìa Hilena |

febrero 2, 2023
Ilda Elena Cañas Mesa es la madre de Camilo, Sergio, Emanuel y Esteban. Ella es teatrera y artista plástica en formación. Ellos, dibujantes, fotógrafos, músicos y también teatreros. Una familia de artistas en Santa Cruz, una familia que vive el barrio desde la alegría transformadora de las artes, una familia irreverente y comunitaria, la familia Cañas.
Hilena, como le dicen sus amistades, nació en Medellín y creció en el barrio Santa Cruz. Entre sus recuerdos están los juegos en la loma y la subida a “la 40” (carrera 48), una calle llena de historias. Cuenta que desde que estaba en primero de primaria se sentía toda una artista cuando una de sus tareas era aprenderse poemas y lo que más disfrutaba era ponerse los vestidos que le hacía su abuela y declamar en público. También dramatizaba canciones y participaba en todos los actos cívicos. Quiso entrar a clases de danza y teatro pero su familia no estaba de acuerdo. “Para ellos eso no era bueno, las mujeres no podían hacer ese tipo de cosas”, menciona mientras su voz disminuye un poco.
Siendo aún muy joven quedó embarazada de su primer hijo, y aunque empezó a estudiar dibujo industrial, al casarse y empezar una vida de familia, el arte fue quedando a un lado, sin embargo su esencia artística sobresalía al inventarse artesanías para decorar su casa, para vender y encontrar en diferentes elementos inspiración para algo.
“Cuando fui madre no pensé que iban a ser artistas, no. Pero cuando mi hijo mayor tenía tres añitos sí empezamos a meterlo a clases en Comfama y se destacaba mucho en dibujo. Ya luego cuando él estaba en tercero me fui a vivir a La Milagrosa y en el colegio donde estaba los llevaban dos veces a la semana a clases a la Escuela Popular de Artistas y era muy talentoso, entonces yo empecé como a fomentarle eso, lo tuve en clases de pintura en la Débora Arango, también lo tuve en teatro y a medida que fueron naciendo y creciendo los otros, los fui metiendo a cosas de arte”, recuerda Ilda mientras empieza a buscar fotografías de sus hijos pequeños.
Pese a que la maternidad pareciera haber alejado el arte, fueron sus mismos hijos quienes la hicieron volver a él. Después de vivir en Envigado y Cartagena, regresaron a Santa Cruz y allí sus hijos menores conocieron la Corporación Cultural Nuestra Gente, en una comparsa quisieron hacer música y empezaron un proceso formativo. Al llevar a sus hijos, la invitaron a ser parte de uno de los grupos de teatro y aceptó
“Hacer teatro con mis hijos, es algo muy genial, uno se siente muy orgulloso, uno se siente como poderoso al ver que está a la par con sus hijos y que están llegando a la gente a través del arte juntos. Y no solamente eso, muchas veces al escribir mi hijo mayor me corrige los textos o mejora mis dibujos”
Sergio, uno de los mayores, se ha inclinado por el arte audiovisual y recuerda que su acercamiento al arte fue en preescolar, donde debía hacer una representación de un gusanito y le dijo a su mamá que tenía que ir disfrazado, hicieron el vestuario con costales y la profesora quedó impresionada porque no pensó que iban a esmerarse tanto. Luego empezó a contar chistes en los actos cívicos y ya cuando estaba en sexto entró a clases de teatro con sus hermanitos en Nuestra Gente.

Emanuel se ha decidido por la música, hace parte de la chirimía El Sonar de los Tambores y se está especializando en percusión. “El arte ha cambiado demasiado mi vida ya que me ha abierto demasiadas puertas y me ha hecho conocer demasiadas personas espectaculares y talentosas. Lo bueno de tener una familia artística es que se pueden hacer proyectos en conjunto ya que la creatividad no tiene límites”.
La forma de habitar el barrio también se hace diferente. Para Sergio, por ejemplo, ser artista implica ver la cotidianidad desde diferentes puntos de vista. “A veces uno va pasando y ve un muro y piensa: este muro se puede intervenir, o a mí que me gusta más lo audiovisual, veo una situación entre vecinos y pienso: esto podría ser la escena de una película. El barrio se vuelve un gran escenario lleno de posibilidades que hay que explotar de alguna manera”.
Hilda, con su voz potente, crespos libres y sonrisa pícara reitera que al ser artistas, el barrio se vive desde la literatura, desde la juntanza para crear, para salir en una comparsa y llenar las calles de colores, de la magia de un personaje y la alegría de la música.
Por Lorena Tamayo Castro
Fotografías: Cortesía Corporación Cultural Nuestra Gente
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| Mis pechos floreciendo |
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| Grupo de danza urbana ensayando en los bajos de la estación del metro cable Andalucía. |
Cae la tarde, el sol se esconde tímidamente en el horizonte, permitiendo que sobre las paredes de los bajos de la estación del metro cable de Andalucía se dibuje la silueta de las personas que, poco a poco, llegan a habitar este lugar.
El escenario está dispuesto, con las luces de la ciudad titilando como cocuyos en la noche, a modo de telón. Las escaleras se convierten en graderías donde el público puede observar a grupos como Rugido Urbano, Jóvenes Unidos, Choquib Exotic, y Dance Dreams, que han tomado este espacio como alternativa para realizar sus entrenamientos y montar sus coreografías.
“Son alrededor de seis grupos que, entre todos, pueden sumar más de 50 personas, sin contar a los que juegan fútbol, voleibol, practican skateboard, niños y niñas con sus bicicletas, y las familias que acuden al sitio para acompañarlos”, comenta Sebastián Moreno, uno de los profesores de baile.
Katy es una madre que acompaña a su hija a los ensayos y resalta que “una de las mayores dificultades es que el espacio no es lo suficientemente grande para albergar a tantas personas, ya que los niños jugando, los perros y balones no permiten que se pueda bailar tranquilamente. Aun así, la armonía entre los grupos es buena; respetan los horarios y la ubicación de cada uno”.
Los bailarines manifiestan que, una de las dificultades que en ocasiones retrasa el proceso son los días lluviosos y la falta de conexiones eléctricas, porque, si se descarga un equipo, deben parar el ensayo mientras van a una vivienda cercana a cargarlo. Por lo tanto, uno de sus más grandes deseos es contar con una academia de baile comunitaria que esté equipada con espejos, conexiones eléctricas, donde puedan tener privacidad, guardar la utilería, vestuarios, y un escenario donde mostrar sus espectáculos.
Chehyner y Alan son dos jóvenes deportistas que también llegan a la estación en compañía de otros muchachos para jugar fútbol. Encontraron el lugar como una alternativa, ya que en el barrio cuentan con muy pocas canchas. Las que existen son administradas por el Inder, siempre están ocupadas y deben pedir cita para su uso. Uno de ellos comenta que la más cercana está en un hueco, sin iluminación, donde es habitual ver personas consumiendo drogas.
Debido a los pocos parques, zonas verdes, espacios culturales y deportivos, la estación Andalucía pasó de ser un espacio gris y frío utilizado para el consumo de sustancias alucinógenas y se ha convertido en el patio trasero, en el lugar de encuentro y recreación de todos y todas, aquí los artistas, deportistas, las familias, con sus niños, niñas y mascotas conviven disfrutando de los bailes y diferentes géneros musicales que allí se escuchan.
por Hilena
Agosto 21 del 2024
Escrito para el Periódico Mi Comuna2
Edición 97
Anhelo explorar tu cuerpo. Sin tiempo, Sin límites, Porque mi huella en tu piel dejare, Porque siempre te amare. Anhelo fundirme en ti, Como...